Ritual para que un vecino deje de molestarte

Ritual para que un vecino deje de molestarte

Son muchas las personas que me llaman contándome los problemas que tienen con algún vecino. Piensas para ti mismo ¿Por qué no se va ya? ¿Por qué no se muda? Ojalá… Si tu también te has visto en esa situación, este Ritual para que un vecino deje de molestarte te ayudará.

Pues tengo la solución para eso, en este post he querido daros la solución a muchos de vosotros. Aunque a las personas que me llaman, les suelo hacer una personal para su propio problema, a los demás también os quiero ayudar.

Os voy a contar un ritual un poco más genérico, pero también muy efectivo. Además, es muy sencillo, con unos simples materiales y el procedimiento adecuado conseguiréis que el vecino molesto os deje tranquilos de una vez.

Materiales para Ritual para que un vecino deje de molestarte

  • Pimienta negra
  • Sal gorda
  • cuenco
  • Hojas de naranjo

Una vez tengamos todos los ingredientes de este Ritual para que un vecino deje de molestarte, lo primero que tenemos que hacer es picar la pimienta negra. Debemos picarla muy bien, que se quede casi en polvo. Una vez la tengamos molida, la introducimos en el cuenco. El cuenco debe ser de cristal transparente, que se puede ver lo que tenemos dentro.

Ahora comenzaremos con la sal, la sal debe de ser gorda para que tenga el efecto que necesitamos. Deberás reunir una pizca, unos cinco o seis granitos, más o menos, no importa si caen más o si caen menos. La añadiremos también al cuenco de cristal.

Necesitamos dos hojas de naranjo, que tendremos que partir cada una por la mitad para que se impregne el olor en la anterior mezcla.

Primero partimos una, y mientras la echamos en el cuenco decimos, “Adiós vecino molesto” y mientras echamos la segunda hoja, partida por la mitad, tendremos que decir “No vuelvas a molestar, vecino”

Mezclamos bien todos los ingredientes que tenemos en el cuenco de cristal y los dejamos debajo del felpudo de nuestro vecino (el que nos molesta). Obviamente dejamos solo el contenido del cuenco de cristal. Si no tiene felpudo, o no tienes acceso a él, podremos dejar la mezcla en la puerta de su casa.

Verás como el vecino molesto no te vuelve a molestar ¡¡jamás!!